viernes, 12 de febrero de 2016

Pura y dura realidad

Con el paso de los años te vas dando cuenta que todo aquello que creías conocer ya no es lo que era. 

Me he pasado los dos últimos años desconectada de todo y de todos, viviendo por y para el trabajo, negando sentimientos y desquitándome de lo que consideraba que debía desquitarme. Han sido tiempos desenfrenados, de abusos, de autodestrucción y de autodescubrimiento.

Esta, quizás sea la entrada más sincera, personal y desnuda que haga jamás.

No es el momento apropiado, no debes hacerlo, no sabes que va a pasar. Todas esas frases me las repito desde hace años y ya me he cansado porque nunca es el momento, porque siempre se teme el qué dirán y porque si no te arriesgas nunca va a pasar nada.

No sé cuál es tu situación. Hemos retomado el contacto hace poco aunque en verdad nunca lo perdimos del todo pues siempre aparecíamos alguno de los dos por sorpresa en la bandeja del otro. Nos hemos acompañado el uno al otro desde hace años, siempre juntos pero siempre separados. La vida nunca se ha dignado a ponernos en el mismo sitio a la vez.

Nos conocimos en extrañas circunstancias, en el peor de los momentos. Si hubiera sido antes las cosas habrían sido muy distintas, pero nuestra extraña amistad se ha forjado precisamente en esos malos momentos que ambos hemos pasado.

Fue cabezonería mía, el no creerte y el negarme a mí misma que te quería. Que te habías colado bajo mi piel, metiéndote en mi mente y en mi alma. Reconstruiste pedazo a pedazo mi corazón, sin importarte las noches que me pasé sin ser persona. Tú siempre tenías una palabra amable, un gesto dulce, un no sé qué que me hacía sonreír, incluso estallar en carcajadas, aunque no me viera con fuerzas para ello.

Puede que para los demás sólo fueras un chico duro y problemático, un liante, un rompecorazones, pero para mí fuiste mi refugio, mi casa, el único sitio donde era feliz. Sólo que no quería estropearlo con algo más. Si, fui una cobarde.

Me refugié en una relación que no me exigiera nada, sólo mi compañía cuando yo quisiera, sólo sexo sin compromiso de un “te amo”… Lo reconozco, fui egoísta y mezquina pero también fui sincera con dicha persona y lo aceptó, al menos en principio. ¿Le quería? Sí, pero más como a un amigo que como a otra cosa porque mientras estaba con él, tu seguías entrando cada noche en mi cabeza. No era justo.

Él tenía razón, siempre la tuvo, al igual que tú la tenías. Me había enamorado de ti y aun así lo seguía negando. Quizás por miedo, quizás por.. por qué se yo. Porque lo veía imposible, porque no estaba preparada para darte todo lo que tú te merecías, porque no era el momento, porque no debía hacerlo, porque no sabía que podía pasar.

Siempre me has dicho que me querías, pero existen muchas formas de querer, yo misma lo he demostrado. Estaba hecha un lio. No era aún la persona que debía ser. Tú te merecías más y no sólo tener que reconstruirme. Por eso le dejé, por eso me marché.

Me marché pero continué siendo egoísta. Necesitaba saber que me querías, que seguía siendo alguien importante para ti, que podía recurrir a ti siempre que lo necesitara. Ah! Qué inconsciente era! Fue entonces cuando me lo admití. Eras mi primer y último pensamiento del día, llevabas años siéndolo. Estaba enamorada de ti pero ya era tarde, había tomado una decisión y un camino que debía seguir, tenía que dejarte marchar. Y lo hice.

Me metí de lleno en el trabajo, día y noche, sin parar. Dejé de escribir, dejé de mirar mi e-mail. Tenías que olvidarte de mí, tenías que hacer tu vida.

En ocasiones miraba el email, a veces tenía algo tuyo. Tus “te extraño” me rompían por dentro ¿qué había hecho? Yo también te extrañaba pero no era lo suficientemente buena para ti y quizás nunca lo fuera.

Comencé a autodestruirme: alcohol, drogas, sexo… Relaciones y actos sin sentido, carentes de magia, carentes de responsabilidades, carentes de emociones pero, por desgracia, con sus consecuencias. Me revolqué en la autocompasión hasta que un día me dije basta y decidí retomar las riendas de mi vida.

Me ha costado volver a ser yo. En realidad, no es cierto, no soy yo, soy un yo distinto con mis miedos y mis debilidades, más madura en algunos aspectos, pero al menos si me miro al espejo puedo reconocer algunos rasgos de lo que fui y empiezo a apreciar lo que soy aunque es un esfuerzo titánico el que debo hacer cada día.

He vuelto a hablarte, a escribirte. Pensé que las cosas podían ser como antes, pero al igual que yo, tú también has cambiado. Me gusta el hombre en el que te has convertido.

Seguramente no leas esto, es más, no sé si quiero que lo leas. Quizás algún día sea capaz de decírtelo en persona.

¿Y mientras? Mientras la vida dirá, quizás en alguna de tantas vueltas se digne a ponernos en el mismo instante juntos.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Antes de que cuente diez

Puedo escribir y no disimular
es la ventaja de irse haciendo viejo
no tengo nada para impresionar
ni por fuera ni por dentro.

La noche en vela va cruzando el mar
porque los sueños viajan con el viento
y en mi ventana sopla en el cristal
mira a ver si estoy despierto.

Me perdí en un cruce de palabras
me anotaron mal la dirección
ya grabé mi nombre en una bala
ya probé la carne de cañón
ya lo tengo todo controlado
y alguien dijo no, no, no, no, no
que ahora viene el viento de otro lado
déjame el timón
y alguien dijo no, no, no

Lo que no llegará al final
serán mis pasos, no el camino.
No ves que siempre vas detrás
cuando persigues al destino.
Siempre es la mano y no el puñal
nunca es lo que pudo haber sido
no es porque digas la verdad
es porque nunca me has mentido.

No voy a sentirme mal
si algo no me sale bien
he aprendido a derrapar
y a chocar con la pared
que la vida se nos va
como el humo de ese tren
como un beso en un portal
antes de que cuente diez.

Y no volveré a sentirme extraño
aunque no me llegue a conocer
y no volveré a quererte tanto
y no volveré a dejarte de querer
dejé de volar me hundí en el barro
y entre tanto barro me encontré
algo de calor sin tus abrazos
ahora sé que nunca volveré.

Fito y los fitipaldis

viernes, 5 de febrero de 2016

La luz se refleja en los cristales. Me ciega, pero aun así sigo girando la cara para que los rayos del sol me den de lleno. Cierro los ojos y respiro profundamente. Es una sensación agradable.

He regresado. Mi tiempo allí ha pasado como un suspiro. Algunas cosas han cambiado, otras no.

Mi mente, mis pensamientos, siguen siendo caóticos pero he aprendido a valorarlos.

La gente me sigue sorprendiendo aunque ya no me lo tomo de la misma forma. Dependiendo de quién me sorprenda me resulta agradable o indiferente, incluso a veces me hacen reír.

Sigo escribiendo para mí. Solo existen dos personas, aparte de mí, capaces de entender con claridad lo que digo en cada escrito. El resto sólo pueden interpretarlo y, seguramente, lo interpretarán mal.

Lo ocurrido estos dos años se queda en un cajón. Ahora toca una nueva etapa. Es hora de volver.

jueves, 4 de febrero de 2016

Lo intenté.
Lo intenté, e incluso, llegué a conseguirlo.
Fui rápida. Fui fuerte.
Sobreviví.
Como el ave fénix que renace de sus cenizas, me reinventé.
Salí.
Grité.
Corrí.
Volé.
Y me acerque al sol…
Fue entonces cuando me quemé, como Ícaro, y caí…
Reconocí, tras mucho tiempo, que te quería.
Te lo dije y me alivió.
Y ahora regreso, siempre regreso.
Como una oscura golondrina

En tu balcón, mi nido a colgar…

miércoles, 20 de enero de 2016

Por mucho tiempo que pase hay personas que no se pueden olvidar...

sábado, 24 de mayo de 2014

Duerme conmigo



Todavía estoy mal cosido,
ay, házmelo despacito, 
no te rías, que es verdad, que no me lo ha hecho nadie, que duermo solito, 
que mi cama está hecha donde no hay ventanas, 
donde las miradas tienen ganas, 
donde hay lunas de tela y un sol navajero, de noches en vela, 
donde llegó el olvido a soltar la melena, 
donde nunca pienso si me quieres, 
donde todo es mentira y quejíos de pena desconchan paredes.

Duerme conmigo, 
si eres piedra da igual yo seré pedregoso camino.
Duerme conmigo, 
yo te canto, te arrullo, te arropo, te abrigo, te mimo.

Sé que me cuentan los días 
los abrazos sin hallarte, 
y me recuesto en el suelo y se me eriza el pelo en solo recordarte, 
que mi almohada está llena de cuando no estabas, 
de canciones que nunca cantabas, 
de todo, de nada, de besos de esos que nunca me dabas, 
y de un tiempo a esta parte decido soñarte, 
embrear mi camino con lodo 
y cagandome en todo volar, y ya ves, despierto como me acosté.

Duerme conmigo, 
si eres piedra da igual yo seré pedregoso camino, 
Duerme conmigo, 
yo te canto, te arrullo, te arropo, te abrigo, te mimo, 

Y me mira de reojo cuando cree que no la miro, 
como no voy a mirar si arde como el rastrojo en cuanto me descuido, 
que su mirada es un tiro de sal al que ose chorar en el bosque frutal 
de su libertad, de mi soledad, de nuestro vendaval. 

Duerme conmigo, 
si eres piedra da igual yo seré pedregoso camino.
Duerme conmigo, 
yo te canto, te arrullo, te arropo, te abrigo, te mimo.

Y si eres aire te irás..

domingo, 18 de mayo de 2014

Domingo...

Son las 18:53 y acabo de llegar de la playa. Como viene siendo habitual, los domingos, cuando estamos todos levantados cogemos una cesta con bebidas y algunos bocadillos y nos bajamos a la playa. Da igual que haga sol o que llueva, como hoy. El hecho de tener la playa cerca es un privilegio, sólo tenemos que bajar la "colina" cruzar la carretera y voilá ya hemos llegado.

Esto es hermoso, en verdad. Me encanta el ambiente, el paisaje, la humedad, la temperatura, mis compañeros de piso, sólo hecho en falta una cosa pero qué se le va a hacer, no es posible tenerlo todo.

Prometí contar como son las cosas aquí. Bueno, la casa es una locura jejejeje, vivimos como si fuera una comuna, cada cual se ocupa de su habitación y luego entre todos nos encargamos de las zonas comunes y de preparar las comidas. Al principio era un caos, bueno sigue siéndolo pero menos, ahora estamos más organizados. A quién le toca cocinar? Pues al que le toque librar. Quien pone las lavadoras? Pues el que pueda. Somos muchos y bueno, es divertido.

Como siempre hay alguno que libre es difícil que coincidamos y tengamos una "relación" de compañeros de piso por eso hacemos lo de los domingos. Un día "familiar".

En cuanto al trabajo... el comienzo fue dificil, muy dificil, pero ya está todo más o menos encauzado. Despues de contrataciones y despidos ahora somos un grupo uniforme, alegre y divertido. Acogen de buen grado todas las ideas y si algo no cuadra se habla y se pone una solución. Quizás suene un poco idealista pero he de admitir que hay mucho trabajo detrás de esa imagen que damos, tanto por mi parte como por la de los demás empleados. Digo demás porque no me gusta el término mis empleados ni el término jefa. Soy una más, si con poder de decisión pero curro como los demás e incluso a veces más que ellos cuando hay que reponer provisiones y rendir cuentas al jefe de verdad.

Es curioso, después de tanto tiempo he conseguido muchos de mis objetivos, e incluso e intentado volver a dibujar aunque eso se me ha quedado un poco oxidado jejeje. Ahora toca ducha, sesión de chapa y pintura como le llamo yo, cena y todo dios a currar asi que... ya seguiré escribiendo!!!!

viernes, 2 de mayo de 2014



Noche. Oscuridad. Luna. Estrellas.

Copas. Borrachos. Fiesta. Cigarros,

Este es mi mundo, donde he regresado y donde soy feliz, vivo de noche, duermo de dia, los días que duermo, y cuando no duermo pienso, pienso y leo, leo mucho quizás demasiado y que lees? Me han preguntado. Pues leo de todo lo que cae en mis manos, soy, fui y seré una lectora voraz pero últimamente he leido todo lo que he escrito.

Te lees a ti misma? Si y no, leo lo que escribí pero lo que escribi sobre ti y me he dado cuenta que en estos 4 años he escrito mucho, muchísimo, más de lo que quizás me di cuenta en su día y eso me hace reflexionar.

Por qué escribí tanto sobre ti? Pues porque si, porque a mi forma y manera te quise y te quiero, porque le diste sentido a mi mundo cuando nada lo tenia, porque me mantenias unida a la realidad cuando estaba perdida y no sabia que era que.

Y ahora? Ahora pienso, reflexiono, escribo y te escribo. Me confieso, me declaro y lo saco todo de mi. Me paso las horas libres en la playa, fumando, leyendo y mirando al mar.

Pensando…